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domingo, 22 de septiembre de 2013

Capítulo cinco.


Cuando mis ojos se abrieron, éstos pesaban como persianas de plomo y la poca luz del sol que se había escurrido entre las nubes durante la mañana se había esfumado totalmente del cielo. En su lugar, las nubes, menos avariciosas, intentaban ocultar una luna que luchaba por dejarse ver. Era de noche y el gato que había recogido horas antes en el portal dormía enroscado a mis pies formando una enorme bola de pelos negros.
Me levanté con cuidado envuelta en la misma manta en la que me había envuelto nada más llegar.
Segundos más tardes el pequeño felino se desperezaba para darme los buenos días o las buenas noches. 
  -¡Pequeño! -lo cogí en brazos mientras éste ronroneaba y dejaba su olor impregnado en mi piel-. ¿Me he quedado dormida? -el gato me miró con los ojos bien abiertos y en él pude ver mi propio reflejo. Estaba horrible. Pero si ese hubiera sido el único problema, no habría pasado por mi mente quejarme. Pero no era así. Cuando intenté estirar los brazos, un crujido acudió a mis huesos y mis músculos agarrotados me recordaron que dormir bajo el frío de la incesante lluvia no era precisamente una de mis mejores ideas. 
Intenté esconder un aullido y me dispuse a levantarme, cuando vi una sombra sentada en el sofá. En ese mismo instante, mi cerebro luchó por despertarse e intentar hacer una lista de las posibles personas que podían estar sentadas allí: Él, el dueño del gato, El casero y Julia. Taché inmediatamente a Julia, el dueño del gato y al casero. Dado que la primera no sabía nada de mí. El segundo quizás no me conocía y el tercero no solía pasarse por la habitación.
Lo pensé más detenidamente mientras mi respiración se aceleraba y encontraba que el oxígeno de aquella habitación no era suficiente para mantenerme consciente. Las pulsaciones cogieron velocidad y mis músculos se quedaron paralizados hasta el momento en que una voz llegó a mí.
  -No pensé que fueras a darme la bienvenida de esa forma -perdí el conocimiento durante un segundo. El segundo más caótico de mi vida y mientras reconstruía en mi mente la frase que acaba de escuchar y la asociaba a aquella dulce melodía que sonaba ausente, mi cuerpo respondió a un impulso que no identifiqué y se abalanzó hacia el sofá donde Suhaila me esperaba a oscuras. Alumbrada con la tenue luz de la luna.

El silencio se hizo mientras yo asimilaba la idea. Suhaila había venido hasta mí de nuevo. Ya no tenía que echarla de menos, porque había decidido recorrer los recovecos de mi mente una vez más.  
Mis brazos fueron al encuentro de su cuello y mi nariz se adueñó de un olor. Un olor que no me era familiar. Mi mente había recopilado cada uno de sus olores, formando millones de fragancias para mí. Cada una para un momento determinado. Cada una, única y sólo mía. Podría haber reconocido cualquier olor que emanara de ella, pero no aquel. Aquel olor no rondaba por ninguna esquina de mi cabeza. Y en ese determinado momento el olor llegó a mi a través de un recuerdo no muy lejano, "Nunca he jugado limpio", dijeron aquellos ojos que no alcancé a ver. 
  -Estás viva -mis labios pronunciaron unas palabras que no entendí hasta que ella se levantó y me abrazó sumergiendo su tez pálida entre mi pelo todavía húmedo y apoyando el peso de su cabeza sobre mi hombro-. Esto no es un sueño, esto no es una alucinación. Mi mente no te ha creado -dije finalmente comprendiendo mis palabras a la misma vez que estás salían como agujas que rasgaban mi piel.
  -Estoy aquí -dijo ella en un susurro mientras me abrazaba fuerte y respiraba en mi cuello provocándome un profundo dolor que calaba hasta mis entrañas y se instalaba cerca del pecho.
  -Creía que habías muerto -dije asimilando la situación-. Yo te vi tirada en aquella calle, tú me pediste que huyera y cuando llegué no había nada, sólo quedaba un olor que poco a poco se perdió...
  -Es una historia muy larga y no tengo tiempo -dijo mientras se separaba de mi y me miraba-. No sé en que quieres gastar el tiempo, pero no quiero hablar...
  -¿No quieres explicar por qué desapareciste? ¿Por qué me dejaste sola? ¿Por qué no dejaste una pista? ¿Por qué no has dado señales de vida? -me alejé de ella y me acerqué hasta la lámpara de pie para encender la luz. 
Una luz tenue alumbró la habitación y mientras el pequeño minino se paseaba entre mis piernas para que lo meciera entre mis brazos. Yo miraba a Suhaila con furia. Jamás podría perdonarla. Había llorado tanto, había extrañado tanto a un fantasma que ahora la Suhaila de verdad, la de carne y huesos no me gustaba. Ella seguía siendo la misma de ojos enormes con pestañas infinitas. Su rostro seguía siendo el de una niña que nunca llegaría a ser mujer. Su cuerpo seguía siendo el mismo cuerpo que parecía haber sido esculpido con un cincel a pequeños golpes. Su pelo azabache seguía cayendo sin un orden fijo por su espalda. Aquella noche Suhaila estaba de pie delante de mí, vestía un jersey marŕon oscuro que a pesar de no marcar sus curvas le quedaba como a una modelo de portada, unos vaqueros oscuros colgaban de su cadera y se ceñían a sus piernas sin límites. Aquella noche, Suhaila había cambiado sus zapatos de tacones por unas deportivas. Seguía siendo la misma o al menos lo podría haber aparentado si el mar que tenía por ojos hubiera brillado. Habría sido la misma si los colores de su ropa hubieran rebosado vida. Si sus labios de fresa no estuvieran torcidos en una mueca seria. Hubiera sido mi Suhaila si la felicidad viviera en ella. Pero aquella no era la muchacha que yo había conocido noventa años atrás, aquella sólo era la imitación de lo que solía ser. Una mala imitación que no conseguía convencerme.
  -¿Qué quieres? ¿Por qué vuelves ahora? -mis labios articularon palabras que yo no pensé.
  -Porque no sé cuando podré volver a verte -su susurro fue lastimero y algo en mí se partió a trozos cuando sus ojos se inundaron de lágrima invisibles.
  -¿Por qué? -mi pregunta se perdió en un susurro mientras mi mente se callaba y el corazón cogía el relevo.
  -Porque si paso un segundo más lejos de ti, entonces mi vida carecía de sentido.
  -Podrías haber venido antes... -susurré mientras poco a poco me derrumbaba esperando a que ella me acogiera entre sus abrazos.
  -Créeme si te digo que lo he intentando -su voz se apagó y yo supe que a lo lejos de esa frase sólo había verdad, una dura verdad-. Pero sólo habría conseguido ponerte el peligro.
  -¿Peligro? -pregunté al mismo tiempo que esos ojos que me había arrebatado a la chica que estaba delante de mí aparecían por mi mente.
  -Dámian -escupió el nombre-. Por eso necesito estar aquí hoy -dio un paso hacia adelante y cogió mis manos con tanta suavidad que durante un segundo creí que aquel momento no era más que un sueño, en esta ocasión un doloroso sueño del que quería despertar.
  -No entiendo...
  -Sólo hazme caso -sus ojos se fijaron en mí y ella apretó mis manos entre las suyas. Me sentí cómoda en cuanto su calor pasó a mi cuerpo y mi cuerpo pareció revivir de una eterna oscuridad vacía-. Vete mañana y nos volveremos a encontrar. Pero para eso debes irte -sus ojos me insistían con urgencia y yo supe que lo que ella decía no era una mera advertencia, sino que detrás de aquel aviso se escondía una promesa.
  -¿Qué será de ti? -pronuncié sin estar segura de si la respuesta sería de mi agrado.
  -Estaré bien -sonrió sin felicidad alguna.
  -¿Me lo prometes? -ella asintió y luego se dirigió hacia la puerta por donde había aparecido horas antes.
  -Prométeme que cuidarás de ti -me miró a los ojos y sentí que de alguna forma volvía a perderla sin poder remediarlo una vez más-. No puedes rendirte -negó con la cabeza intentando anegar las lágrimas que ya se dejaban ver-. No puedes hacerlo -su voz se rompió y en ese instante yo me desmoroné-, porque tenemos que volver a estar juntas -me deshice de todo el rencor falso que había intentado acumular. Perdí todo odio inventado y la abracé al mismo tiempo que cerraba la puerta y la atraía hasta mí dejando caer la manta que me había envuelto. Ya no necesitaba el calor artificial que aquellos pelos me daban. Sólo necesitaba que los brazos de Suhaila me envolvieran para no dejarme ir y que su cuerpo se acurrucara de nuevo junto al mío como si no hubiera mañana.
  -Tengo que irme -pronunció.
  -No ahora.

Mis labios fueron a ese deseado encuentro que sus labios me prometían. Unos labios que en un pasado me habían brindado la plenitud del cielo. El éxtasis de la paz y esa sensación frenética que te produce el tacto de esa persona que tanto ansías. Y entonces todo perdió sentido. Unos labios que se unieron, la fuerza de seguir hacia adelante, una lengua que forzaba el tiempo para encontrarse con la otra. La intrusión de mi lengua que volvía a saborear el pecado de sus labios. Sus manos que quemaban sobre mi piel desnuda y esa sensación de no poder acabar. No en aquel momento. No en aquella noche.


Prometo esperarte en los kilómetros de la distancia, en la oscuridad de la noche,
en el vacío de los recuerdos. Y cuando ya no quede nada, seguiré esperándote todavía.

26 comentarios:

  1. Me encaaaaantooo. Es triste que nuevamente se vaya pero en fin un muy hermoso encuentro. Suele dejar descolocadas esas cosas pero tal vez vale la pena. No nos hagas esperar mucho para seguir esta historia!. También quería aprovechar para decirte que contás el amor de una manera estupenda, no importa ninguna condición, al menos a mi me transmitís amor puro en cualquiera de sus sentidos. Y eso demuestra lo fuerte y gran mujer que sos. Muchos saludos reina

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    1. Siempre que lees mis entradas comenta y me siento tremendamente ánimo para seguir.
      Me gusta escribir e intento transmitir todo lo que pueda con las palabras, a veces me quedan raras o caóticas, pero creo que de toda palabra o toda frase puede salir algo precioso.
      Prometo seguir escribiendo la historia sólo para que puedas leerla. Es un enorme placer tener por aquí siempre.

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  2. Lo que tengo a un lado de mi blog son las personas que me visitan y el numero de comentarios :) eso es lo que quieres? o te refieres a las entradas?

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    1. ¡Ya lo puse! Ya sé como se hace, pero muchísimas gracias.
      Besos.

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  3. creo que ya se a lo que te refieres y voy a buscar a ver si te ayudo ;)

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    1. Ojalá puedas ayudarme. Me encanta como queda.
      Besos.

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  4. Me leí un poco de este capítulo -porque estoy escasa de tiempo-, y me encantó, asi que voy a ir hacia atras desde el principio! enserio, Damián? Adoro ese nombre, ya me quedo! hahaha un graan saludo!:*

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    1. Pues eres bienvenida a leerla entera :D
      Sí también amo el nombre de Damián, pero decidí cambiar la tilde para que sonara más extranjero y como más diavólico.. NO sé los acentos hacen todo en este mundo jaja.
      Besos.

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  5. Me gusta mucho como escribes! Sabes plasmar los sentimientos, sabes transmitirlos de un modo muy especial... Me has dejado triste con este final. Estaré atenta para ver cómo sigue la historia.
    Besotes!!!

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    1. Aiiish no sabes cuánto me alegra que te haya gustado.
      Es la primera historia larga que comparto. Todavía no sé como va acabar, pero espero que sigas estando hasta aquí.
      Besos.

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  6. Tienes una manera muy bonita de escribir, la verdad es que me imagino lo que sucede. Yo odio dejar las cosas para después.

    Besos

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    1. Me gusta escribir y creo que no se me da mal del todo. Pero me alegra tanto que a la gente le guste. me haceis sonreír de una forma inimaginable.

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  7. YA lo vi, ahora si lo tienes, <3 me alegro de que ya sepas como hacerlo(yo aun no se) jjajaj
    besususuus

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  8. Hola :) Te he nominado en un premio en mi blog. Pasate cuando puedas. http://lasvigilantesdesuenos.blogspot.com.es/2013/09/4-y-5-nominacion.html

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    1. Muchísimas gracias!
      Cuando tenga tiempo subo la entrada.
      Besos.

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  9. Que entrada tan profunda, la verdad que me encanto. Hermoso el blog, un beso enorme♥

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    1. Me alegra que te haya gustado. como has podido ver es uno de los capítulos de mi historia.
      Un placer tenerte por aquí.
      Besos.

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  10. Hola bonita
    este capitulo tiene un final triste pero Siempre e admirado tu manera De expresarte en cada capitulo , y es por eso que por mas largo que sea o mas corto que sea Uno no se cansaria de leerlo por que cada palabra lo hace mas interesante. y

    Prometo esperarte en los kilómetros de la distancia, en la oscuridad de la noche,
    en el vacío de los recuerdos. Y cuando ya no quede nada, seguiré esperándote todavía.

    Esta frase es muy linda es Quizas lo que me esta sucediendo esperar siempre auna persona pero a una persona "Que me lastimo demasiado"

    Un beso Y muchos Abrazos!♥

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    1. Me alegra de que a la gente le gusta como escribo. Me hacen sentir muy bien que a la gente le llene lo que escribo..
      La verdad es que cuando releí la frase que te gustó me di cuenta de que realmente es linda.
      Lamento mucho que te esté pasando algo parecido, el amor a veces es muy complicado...
      Besos.

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  11. Hola! Hace poco encontré tu blog, y me...encanta :) Me gusta mucho como escribes. Yo también tengo un blog, y escribo algunos capítulos, si te quieres pasar y mirarlo y opinar y lo que quieras (que pesada soy) Cuantos más lectores mejor. De todas formas tienes una nominación en el blog.
    http://unmundodeso3adores.blogspot.com.es/
    Un beso!

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    1. Oiiish! Muchísimas gracias... Es todo un placer que me hayas nominad enserio. Te lo agradezco mil veces.
      besos.

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Miles de gracias soñadores ♥