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jueves, 17 de octubre de 2013

Capítulo siete.


El mundo parecía caótico por no decir desconcertante o absurdo. La noche anterior ahora parecía un sueño difuso que carecía de sentido. Una noche llena de verdades que se camuflaban en una cama desecha entre los brazos desnudos de un demonio con cara de ángel. Una noche llena de caricias que me habían hecho olvidar las verdades, pero una noche llena de verdades que nadie podía negarme.
Mi cabeza había entrado en un huracán donde yo intentaba asimilar la historia, las verdades que los labios de Suhaila habían dejado escapar en la oscuridad.
Mi cabeza intentaba no pensar, intentaba dejar todo en un baúl cerrado con una llave que no tenía. Quería dejarlo a un lado como había hecho con tantas cosas.
No podía, no aquella vez, porque tal vez mi madre podría haber seguido viva si no hubiera sido por ese maldito demonio. Porque en mi vida había podido acostumbrarme a la soledad, a ser lo que era y ahora había un mundo paralelo que desperdigaba en mi mente todo lo conocido.

Me dejé caer en el sofá y el pequeño gato se paseó a mis pies con ganas de mimos. Lo odié durante un segundo, un segundo lo suficientemente largo como para entender que no había nada de mi vida que conociera. Un momento en el que el caos se desató totalmente y me sumergí en la oscuridad más absoluta. Una oscuridad que además caía en picado hasta lo desconocido y se estancaba entre los desechos de una vida que nunca había sido real, ¿O lo había sido? Tal vez Suhaila podría haberme descifrado aquella pregunta. Pero Suhaila no estaba, se había ido una vez más, esta vez dejándome el mundo patas arribas. Esta vez se había ido sin mentiras, pero se había ido, había huido y se había alejado de mi dejándome sola entre aquellas paredes frías donde las verdades retumbaban unas contra otras y me ataladraban los oídos. Entré en coma, o tal vez no, tal vez me dejé caer en un estado mental donde nada existía, donde mi mente recordaba a mi madre sin respiración. Donde mi mente recordaba mis primeros llantos debidos a la falta de comida. Mi mente me estaba obligando a recordar, tal vez para poder saber la verdad de todo lo que me había llevado hasta aquí.
  No te conoces, no sabes nada de tu vida. Tal vez todo ha estado planeado. Tal vez tu eres el plan de alguien, ¿De tu padre? Porque tal vez tu padre no esté muerto. Tal vez estés sola, pero porque te han abandonado. Tal y como Suhaila lo ha hecho. Siempre te abandona. Estás sola y siempre lo estarás...

Me derrumbé, lloré, porque las verdades dolían, porque más que doler estaba enfadada con el puto mundo en el que me había tocado vivir. Estaba dolida, furiosa y deseaba enfrentarme a la mierda que me había venido. Deseaba gritar y acabar con todo. Pero no quería ser débil como siempre. No quería darme por vencida. Porque siempre me había conformado y ahora tenía la oportunidad de que eso cambiara.
No lo hice. Pasé la tarde entre botellas de tequila y vodka. El sabor amargo ardía en mi garganta y ésta comenzaba a quemar tanto que la habitación comenzaba a sofocarme y asfixiarme. No paré, todo parecía menos real si las botellas se gastaban. Todo parecía mejor si las botellas explotaban. Todo mejoraba si mis mejillas ardían y la garganta dolía. destruí la última botella cuando la última gota de tequila bajó abrasando mi garganta y produciendo que mis manos se cerraran al rededor del cuello de la botella.
  Eres una inútil. No sirves. Estás sola. Siempre lo has estado. Ni siquiera le has importado a Suhaila. Todo ha sido una mentira. Vives una mentira y siempre lo vas a hacer. Ya no sirves. Nunca has servido y ésto es lo que te espera.
Las lágrimas amanecieron e intentando olvidar el dolor, me levanté con fuerza. Lo que hizo que mi mundo se tambaleara durante medio segundo antes de recobrar la compostura y que mi mundo se basara sólo en girar a una gran velocidad. Me limpié las lágrimas intentando recordar que era una estúpida. Mi cara quemaba y me odié por ser débil. Con amargura e intentando hacerme daño sequé las lágrimas y miré a lo lejos. El dolor me asfixiaba y luché por no ahogarme en él, logré no hacerlo cuando mi mano libre agarró mis pelos y tiró de ellos llevándose un puñado de viejos pelos que crecían y crecían y que siempre iban a crecer. El cuero cabelludo escocía, pero no demasiado, podía con ello. La mano libre se aferró a la botella y la estrelló contra la pared gris. Los cristales volaron por la habitación y yo deseé que éstos me agujerearan, que acabaran conmigo. No lo hicieron. Seguía viva.

El mundo seguía girando pero mis pies eran firmes y conseguí el tiempo suficiente para vestirme frente al espejo. Mi cara irradiaba rabia y mis lágrimas se anudaban en los ojos en un intento de aflorar. No las dejé. En su lugar, cogí de mi armario los pantalones más ajustados y la camiseta más escotada. Cogí los únicos zapatos de tacón e intenté mantenerme firme sobre ellos y lo conseguí. Los pantalones grises se ajustaban a mis piernas y se estrechaban a medida que bajaba lo que parecía hacerme más alta. La camiseta negra se abría en escote por delante dejando al descubierto mi sujetador rojo de encaje que pedía ser devorado, la espalda quedaba al descubierto y dejé que mi pelo cayera desordenado sobre ella. Cogí el rímel y cepillé las pestañas en un intento de hacerlas infinitas. Perfilé los ojos de negro y me encontré con una pantera sedienta de algo que acallara su interior. Del mármol frío cogí el pintalabios carmín y lo dejé correr sobre mis labios.
El resultado me dio miedo. Era yo, al menos lo parecía. Pero era ese parecido lo que temía. Era yo, alguien que buscaba algo. Alguien que esperaba encontrar una presa entre las calles de aquella ciudad. No estaba dispuesta a volver sola, aquella noche sería yo la dueña. Sería yo la fuerte. Sería yo la mentirosa y no los demás. Esa noche era la mía y en las calles se escondía mi pesa.

Sentí que era presa del miedo. Y antes de dejarme morder decidí arrasar con mi presa.
(Esta noche no me permití ser presa del miedo. Presa de nada)

14 comentarios:

  1. Qué bien sabes reflejar la soledad. Y cuánta fuerza le pones a este texto. Sigo enganchada a esta historia! Y encima le pones muy buenas imágenes.
    Besotes!!!

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    1. Aiiish mil gracias Mari!
      La verdad es que a veces creo que mejor no continuar la historia... pero hace tanto que quería escribirla... que necesito reflejarla...
      Besos.

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  2. Que triste esta extraña sensación de soledad. Me sentí muy identificada, a veces necesitas creer que alguien te quiere, que no estas sola... aun que realmente sí lo estés. Me encantó el relato!

    Besos

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    1. Creo que la soledad siempre es triste, pero debemos aprender a vivir con ella porque siempre va a haber un momento en el que no nos sintamos nada ni nadie y debemos ser fuertes para entonces.
      Besos.

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  3. Hola, no me da tiempo para leer todo y no quisiera decir "me encanto" por gusto. Solo pasaba a agradecerte tu comentario!
    Saludos!
    ajenacorrespondencia.blogspot.com

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    1. Agradezco que lo digas.. mucha gente se pasa y dice que ha sido precioso sin ni siquiera leer, así que te lo agradezco.
      Besos.

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  4. Me ha gustado, esa suerte de monólogo interior que has hecho desgajando los sentimientos, sobre todo cuando cuenta que se enfadó y lloró tiene muchísima fuerza y velocidad. siempre digo que cuando hay ausencia de diálogos se corre el peligro de ralentizar la lectura, pero en este caso no ha sido así.
    Besos

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    1. Me alegro muchísimo de leer eso, porque yo también soy de las que creen que los diálogos ayudan muchísimo a hacer la lectura más amena. Pero en este caso simplemente quería destacar sus pensamientos y creo que no ha ido mal por lo que has dicho.
      Me alegro de tenerte por aquí.
      Besos.

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  5. ¡Hola!, tengo que ponerme al día con tu blog y tus relatos, ya le he echado un vistacito por encima y pinta bien así que me quedo por aquí.

    Por otra parte gracias por seguirme y te contesto aquí a tu pregunta de qué saga es ese personaje irresistible, Patch Cipriano. La saga es Hush, hush, y el primer libro lleva ese nombre. La autora es Becca Fitzpatrick. Es sobre ángeles caídos y ese rollo. No es que sea tremenda la saga pero bueno está bien.

    Un besito y nos leemos.

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    1. Ahhh vale, creo que he oído hablar de esa saga y que no está mal del todo.. supongo que todo será leerla :D
      Es un gusto tener por aquí :D
      Besos.

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  6. Nose pero espero que si algun dia lo publicas como libro, lo comprare. Estoy muy enganchada y la historia me gusta. Un besito enorme

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    1. Mil gracias, la verdad es que me gustaría continuarla y tengo varias ideas, así que si la dejo sin terminar no sería por no tener inspiración.
      Me gusta muchísimo que te haya gustado.
      Besos.

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Miles de gracias soñadores ♥